Calificación energética: de E a B en un edificio de los 70
La calificación energética de un edificio construido sin exigencia de aislamiento se puede mover varias letras, pero no todas las medidas pesan igual: el orden de ejecución decide cuánto cuesta cada letra.
- Sin porcentajes de ahorro inventados
- Orden por relación coste-efecto
- Acreditación con certificado

Un bloque de viviendas de los años setenta se construyó cuando no existía exigencia de aislamiento térmico.
El resultado típico es un muro de fábrica sin cámara aislante o con una cámara sin relleno, cantos de forjado pasantes que funcionan como aletas de refrigeración, cajas de persiana abiertas al exterior y carpinterías de aluminio sin rotura de puente térmico. Con esos mimbres, la calificación sale casi siempre en las letras bajas.
La buena noticia es que un edificio así tiene mucho margen: cada medida rinde más que en uno moderno, porque se parte de muy abajo. La mala es que no todas las medidas rinden igual ni cuestan lo mismo, y la comunidad suele empezar por la más visible en lugar de por la más eficaz.
Esta guía ordena las intervenciones por relación entre coste y efecto sobre la calificación, con una advertencia previa: aquí no vas a encontrar porcentajes de ahorro.
El resultado depende de la orientación, del uso y del sistema de climatización de cada vivienda, y solo se acredita con un certificado antes y otro después.
Qué mueve la calificación y en qué orden
De mayor a menor efecto por euro invertido en un edificio de esta época.

1. Aislar la envolvente opaca por el exterior
Es la medida con más recorrido, porque la fachada es la mayor superficie de intercambio del edificio y en estos bloques no tiene prácticamente resistencia térmica.
Aislar por el exterior resuelve además los puentes térmicos de cantos de forjado y pilares, que es donde se concentran las pérdidas y donde aparecen las condensaciones.
Tiene una ventaja añadida en obra de comunidad: no se pierde superficie útil dentro de las viviendas y no hace falta entrar en ellas.
2. Cubierta
La segunda superficie en importancia, y con frecuencia la más barata de aislar si se aprovecha una obra de impermeabilización ya necesaria.
Aislar la cubierta beneficia sobre todo a las viviendas de la última planta, que son las que peor están tanto en invierno como en verano, y su coste marginal cuando ya hay que rehacer el paño es pequeño.
3. Cajas de persiana y contornos de hueco
Es la medida de mejor relación coste-efecto de toda la lista y casi nadie la contempla por separado. Una caja de persiana antigua es un hueco abierto al exterior con una tapa de madera: por ahí entra aire, ruido y humedad.
Sellarlas y aislarlas cuesta poco por vivienda y se nota de inmediato en confort, aunque su peso en la calificación sea menor que el de la fachada completa.
4. Carpinterías y vidrios
Sustituir ventanas mejora mucho el confort y reduce infiltraciones, pero es cara por unidad y suele ser privativa de cada propietario, no de la comunidad, lo que complica ejecutarla a la vez.
Además, cambiar la ventana sin aislar el muro traslada el punto frío al contorno del hueco y puede concentrar ahí la condensación que antes se repartía.
Por eso, cuando hay que elegir orden, la envolvente opaca va primero y las carpinterías después.
5. Instalaciones y renovables
Producción de agua caliente, equipos de climatización eficientes y autoconsumo solar pesan en la calificación y a veces mucho, pero conviene abordarlos cuando la demanda ya está reducida: dimensionar equipos para un edificio sin aislar es pagar potencia que dejará de necesitarse. Primero se reduce la demanda, después se cubre con instalaciones eficientes.
La letra no la decide la obra: la decide el certificado
Una comunidad no puede afirmar que ha pasado de una letra a otra porque se lo diga el contratista. La calificación se obtiene con un procedimiento reconocido, a partir de los datos reales del edificio, y se registra ante el organismo competente.
Por eso el orden correcto es certificar antes de la obra, ejecutar, y volver a certificar después con las mejoras documentadas.
Ese par de documentos es también lo que exigen las convocatorias de ayudas para justificar el salto de letra, y lo que da valor al edificio si algún propietario vende o alquila. Sin ellos, la mejora existe pero no se puede demostrar.
Nuestro papel aquí es el de ejecutar la obra y aportar la documentación técnica de lo aplicado —sistemas, espesores, fichas de producto—, que es lo que el técnico certificador necesita para introducir los datos.
La tramitación del certificado en sí está descrita en certificado de eficiencia energética, y forma parte de lo que hacemos como especialistas en fachadas de Mallorca.

Medidas ordenadas por efecto y coste
Referencia cualitativa para priorizar en una comunidad con presupuesto limitado.
| Medida | Efecto en la calificación | Coste relativo | Cuándo hacerla |
|---|---|---|---|
| Aislamiento de fachada por el exterior | Muy alto | Alto | Primero: es la mayor superficie y resuelve puentes térmicos |
| Aislamiento de cubierta | Alto | Medio | Aprovechando una impermeabilización necesaria |
| Cajas de persiana y contornos | Medio | Bajo | Con la fachada, en la misma obra |
| Carpinterías y vidrios | Medio-alto | Muy alto | Después de la envolvente opaca |
| Instalaciones eficientes y solar | Variable, a veces alto | Medio-alto | Cuando la demanda ya está reducida |
El efecto real de cada medida depende del edificio concreto, de su orientación y de su uso. Esta tabla ordena prioridades, no sustituye al cálculo del certificado.
Dudas habituales antes de decidir
¿Cuántas letras se pueden subir en un edificio de los setenta?
Depende del punto de partida y del paquete de medidas, y puede ser un salto considerable porque se parte de muy abajo. Lo que no es honesto es prometer una letra concreta antes de hacer el cálculo: la calificación es el resultado de un procedimiento con los datos reales del edificio, no una promesa comercial.
¿Puedo mejorar la letra de mi vivienda sin que actúe la comunidad?
En parte: cambiando carpinterías, mejorando instalaciones o aislando por el interior, con la pérdida de superficie que eso implica. Pero la fachada es elemento común y los puentes térmicos de canto de forjado no se resuelven vivienda a vivienda, así que el salto grande solo llega con una actuación conjunta.
¿Sabes qué letra tiene tu edificio?
Revisamos la envolvente, te decimos qué medidas tienen recorrido real en tu caso y en qué orden conviene ejecutarlas para que cada euro cuente.