
Impermeabilización de cubiertas en Marratxí
Terrazas y cubiertas planas con lámina agotada, petos sin remate y sumideros mal resueltos.
- Lámina o poliurea según uso
- Refuerzo de encuentros y baberos
- Terraza transitable
La rehabilitación de fachadas en Marratxí trabaja sobre un parque joven pero no sin problemas: monocapa fisurada, cubierta plana mal rematada y condensación son las tres patologías que más nos llaman.


Marratxí creció sobre todo entre los años noventa y dos mil, y eso define el trabajo: aquí no hay corrosión avanzada de armaduras ni fachadas de marès disgregado, sino edificios de veinte o treinta años que llegan a su primer ciclo de mantenimiento serio. Un plazo que casi nadie tiene previsto en el presupuesto de la comunidad.
Las tres patologías que concentran las llamadas son siempre las mismas. La monocapa, que fisura por retracción y por movimiento en los puntos singulares y deja pasar el agua.
La cubierta plana, con láminas de la obra original que ya han superado su vida útil y sumideros que nadie ha limpiado. Y la condensación, hija de viviendas construidas con aislamiento escaso para el estándar actual y de ventilación insuficiente.
Ninguna es grave si se coge a tiempo, y las tres se encarecen mucho si se dejan correr: una monocapa fisurada acaba mojando el aislamiento interior, y una lámina agotada acaba en el techo del vecino de abajo. En la página principal están el método de trabajo y el resto de servicios.
Seis trabajos ajustados al parque construido del municipio y al tamaño habitual de sus comunidades.

Terrazas y cubiertas planas con lámina agotada, petos sin remate y sumideros mal resueltos.

Aislamiento por el exterior en bloques y adosados construidos con envolvente escasa.

Mejora conjunta de fachada, cubierta y carpintería para bajar consumo y subir letra.

Acabado elástico capaz de acompañar el movimiento de una monocapa fisurada sin volver a abrirse.

Trámite completo del certificado para venta, alquiler o justificación de subvenciones.

Cierre de la vía de entrada del agua en fachadas fisuradas y encuentros de carpintería.
El revestimiento monocapa se generalizó en la construcción de los noventa porque resolvía en una sola capa el enfoscado y el acabado.
Funciona bien, pero tiene dos puntos débiles conocidos: fisura por retracción si la ejecución fue rápida y se abre en los puntos singulares —dinteles, jambas, encuentros con forjado y juntas de dilatación— cuando el edificio se mueve por dilatación térmica.
Esas fisuras rara vez pasan de unas décimas de milímetro, así que nadie las mira. El problema es que la monocapa es un material relativamente rígido colocado sobre una fábrica que trabaja, y basta una fisura fina en una orientación batida por la lluvia para que el agua entre y se acumule en la cámara. Meses después aparece la mancha por dentro, casi siempre a una altura distinta de la entrada.
La reparación correcta no es repintar: es abrir la fisura, sellarla con material elástico, reponer las zonas huecas y aplicar después un acabado capaz de acompañar el movimiento.
Cuando el trazado de la fisura no es de retracción sino de movimiento estructural, hay que leerlo antes de tocar nada, como explicamos en grietas y fisuras en fachadas.

Pòrtol, Sa Cabaneta, Es Pont d'Inca y Pla de na Tesa tienen orígenes muy distintos: dos pueblos históricos, varias urbanizaciones residenciales de los noventa y el borde metropolitano que llega desde Palma.
Los dos núcleos tradicionales del municipio, con casas entre medianeras, calles estrechas y una parte del caserío anterior a los años sesenta.
Aquí conviven muros de fábrica con revocos tradicionales y ampliaciones posteriores resueltas con mortero de cemento, así que en la misma fachada pueden coexistir dos soportes que piden acabados distintos. Es también donde más aparecen humedades de capilaridad en planta baja.
Las obras son pequeñas y de acceso complicado: calle estrecha, poco espacio para acopio y muchas veces sin posibilidad de montar andamio completo sin cortar el paso.

El borde metropolitano, prácticamente continuo con Palma. Bloques de tres y cuatro plantas de los ochenta y noventa, comunidades de doce a treinta vecinos y una tipología muy repetida: monocapa, terraza transitable sobre viviendas y garaje bajo rasante. Las patologías se repiten tanto que el diagnóstico suele confirmarse en la primera visita.
Este tejido continúa sin solución de continuidad hacia la periferia de la capital, con el mismo parque construido que atendemos en Palma.

Zona residencial de crecimiento reciente, con mucha vivienda adosada y unifamiliar de los años noventa y dos mil. La patología dominante no es de fachada sino de cubierta: terrazas planas transitables con lámina bajo el pavimento, sumideros escasos y petos rematados sin babero suficiente.
Cuando la lámina llega al final de su vida útil, la filtración aparece en el dormitorio de debajo y obliga a levantar el solado.

Adosados en hilera con fachadas de superficie pequeña, patios traseros y comunidades de pocos propietarios.
La ventaja es que las derramas son manejables; el inconveniente, que no hay fondo de reserva suficiente cuando toca actuar sobre varias unidades a la vez. En estas comunidades trabajamos con presupuesto por unidad y calendario escalonado.
Cuando la obra busca además bajar la factura energética, conviene mirar antes qué convocatorias hay abiertas: lo resumimos en ayudas y subvenciones para rehabilitar el edificio.

Una parte importante de las llamadas de este municipio no es filtración, sino condensación: moho negro en esquinas de fachada, detrás de armarios y en cajas de persiana.
No entra agua de fuera; la genera el propio aire de la vivienda al tocar una superficie fría. Es un problema térmico, y por eso no se resuelve impermeabilizando la fachada, sino subiendo la temperatura de la cara interior del muro y ventilando.
En viviendas construidas con aislamiento escaso, esa mejora es exactamente lo que consigue el aislamiento por el exterior: elimina el puente térmico y la superficie interior deja de bajar del punto de rocío.

Preparamos la memoria y el reparto por coeficiente para llevarlo a la junta.
Obras representativas del parque construido de los últimos treinta años.

Lámina agotada, sumidero sin mantenimiento y encuentro con el peto sin babero suficiente sobre dos viviendas.
Ver la ficha del proyecto

Fisuración generalizada en puntos singulares con entrada de agua en la cámara y manchas en dos viviendas.
Ficha en preparación

Diagnosticado como puente térmico y no como filtración: la solución pasó por la envolvente, no por sellar la fachada.
Ficha en preparación
En un parque joven, la antigüedad predice bastante bien qué elemento llega antes al final de su vida útil.
| Antigüedad | Elemento que suele fallar primero | Señal visible | Intervención habitual |
|---|---|---|---|
| 10-15 años | Sellados de carpintería y juntas | Manchas puntuales junto a ventanas | Renovación de sellados y vierteaguas |
| 15-25 años | Revestimiento monocapa | Fisuras finas en dinteles y jambas | Sellado elástico y acabado flexible |
| 20-30 años | Impermeabilización de cubierta plana | Filtración en la vivienda inferior | Renovación de lámina, sumideros y petos |
| 25-35 años | Envolvente térmica | Condensación, moho y factura alta | Aislamiento por el exterior y ventilación |
| Cualquier edad | Bajantes y desagües de terraza | Humedad vertical en una franja del muro | Reparación de la conducción y saneado del muro |
Las horquillas son de vida útil habitual de cada elemento, no una garantía: una cubierta bien mantenida supera con holgura el tramo alto y una mal rematada falla en la mitad.
Urgente no, pero sí conviene actuar antes de que llegue el invierno. Una fisura de décimas de milímetro no compromete nada estructuralmente, pero deja pasar agua con lluvia batiente y esa agua acaba en la cámara y en el aislamiento interior. Sellarla cuesta una fracción de lo que cuesta reparar la humedad que provoca dentro.
A veces sí, con sistemas líquidos aplicados sobre el pavimento existente si está bien adherido y los desagües lo permiten. Cuando la lámina original está bajo el solado y ya ha fallado, no hay atajo: hay que levantar, resolver los encuentros y volver a pavimentar. La visita determina cuál de los dos casos es.
En muchos casos, sí. Los edificios de esa época se construyeron con exigencias de aislamiento muy inferiores a las actuales, así que el margen de mejora es grande: se corta el puente térmico del canto de forjado, desaparece la condensación en esquinas y baja el consumo de climatización. Además renueva el acabado exterior en la misma obra.
Sí. Buena parte del municipio son comunidades de ese tamaño y las obras se dimensionan igual: memoria, presupuesto por partidas y calendario. Lo que cambia es la escala de los medios auxiliares y la posibilidad de escalonar la actuación en dos ejercicios si el fondo de reserva no llega.
Depende de la superficie afectada. Si las fisuras se concentran en puntos singulares localizados, se resuelve con acceso por cuerda o plataforma sin montar estructura. Si hay que sellar y repintar la fachada entera, el andamio suele salir más rentable por rendimiento, aunque implique licencia y plazo.
Marratxí es el municipio vecino de Palma: por la Ma-13, la autopista de Inca, estamos en Es Pont d'Inca o Pla de na Tesa en un cuarto de hora, y en Pòrtol y Sa Cabaneta en poco más. Es la distancia que permite visitar, catar y volver a revisar el mismo día.
Los permisos de obra se tramitan con el Ajuntament de Marratxí. En las urbanizaciones de adosados y unifamiliares el andamio suele quedar dentro de la parcela, sin ocupación de vía pública; en los bloques de Es Pont d'Inca, en cambio, la acera es estrecha y hay que pedirla con antelación.
En Pòrtol y Sa Cabaneta, los pueblos de la tradición alfarera del municipio, quedan casas de piedra y mortero de cal junto a viviendas de los noventa. Son dos obras distintas en la misma calle: la primera necesita cal y transpirabilidad; la segunda, reparar la monocapa y resolver la condensación.
Mapa © colaboradores de OpenStreetMap · Ver el mapa ampliado
Revisamos fachada y cubierta en la misma visita y te decimos qué hay que hacer ahora y qué puede esperar al año que viene, con el coste de cada opción. Sin compromiso.