Un solo responsable
Si algo falla, no hay discusión entre gremios sobre de quién es la culpa.
La rehabilitación de edificios con una sola empresa para toda la obra: fachada, cubierta, patios, portal y elementos comunes, con un plan de fases que hace la derrama asumible.
Toda la obra con un solo responsable y en el orden correcto, para que ninguna intervención estropee la anterior.
Abordamos toda la envolvente exterior en una sola intervención: saneado del soporte y tratamiento de armaduras, impermeabilización y acabado final. Es la opción adecuada cuando la fachada acumula fisuras, filtraciones y desgaste al mismo tiempo.
La impermeabilización de la cubierta se resuelve antes de tocar la fachada, para que una filtración no estropee el trabajo nuevo. Usamos láminas o membranas, renovamos sumideros y petos y valoramos añadir aislamiento si el último piso lo necesita.
Patios de luces y medianeras son superficies olvidadas que acumulan humedad y revocos que se desprenden. Accedemos por descuelgue, saneamos los revocos sueltos y terminamos con un acabado transpirable que deja secar el muro.
En frentes de forjado y balcones tratamos las armaduras corroídas que hinchan y rompen el hormigón. Limpiamos y pasivamos el acero, reconstruimos cantos con mortero de reparación y dejamos los vuelos asegurados frente a nuevos desprendimientos.
El portal y los elementos comunes se terminan al final, cuando ya no hay riesgo de dañarlos con andamios o acopios. Así no hay que rehacer nada de lo nuevo, y los acabados se acuerdan previamente con la comunidad.
Tramitamos la licencia municipal de obra y el permiso de ocupación de vía pública para andamios y acopios. También preparamos el plan de seguridad y la documentación necesaria para que la obra arranque en regla desde el primer día.
Los ordenamos en un plan por fases con un presupuesto único, para que la derrama sea asumible y nada se haga dos veces.

Rehabilitar un edificio entero no es sumar presupuestos de oficios distintos. Es ordenar las intervenciones para que cada una se apoye en la anterior: no tiene sentido pintar antes de resolver la cubierta, ni aislar antes de sanear las armaduras, ni tocar el portal antes de acabar la fachada. Cuando cada gremio va por libre, la comunidad paga dos veces el mismo trabajo.
Nuestra propuesta parte de un diagnóstico del edificio completo y termina en un plan de obra con fases, plazos y coste por fase. La comunidad decide hasta dónde llega ahora y qué deja para más adelante, sabiendo qué consecuencias tiene aplazar cada partida.
En muchos casos la fase uno se limita a lo que evita daños mayores —cubierta y elementos con riesgo de desprendimiento— y la fase dos, dos o tres años después, aborda la mejora energética con ayudas.
Trabajamos con el administrador de fincas desde el principio: informe para la junta, presupuesto desglosado por partidas y capítulos, calendario y protocolo de convivencia durante la obra.
Formamos parte de la rehabilitación de fachadas en Mallorca que necesitan la mayoría de comunidades de la isla, con edificios que rondan o superan los cincuenta años.
Nadie se muda porque haya obra en la fachada. Eso obliga a planificar cosas que en obra nueva no existen: accesos protegidos con marquesina desde el portal, horario acordado que respete el descanso, aviso previo cuando toque cortar el agua o la luz de zonas comunes, y limpieza diaria del entorno y de la escalera.
Los tendederos y las terrazas son el punto de fricción clásico. Se planifica por verticales y se avisa con una semana de antelación de qué zonas quedan inutilizables y durante cuántos días, con un cartel en el portal y un aviso al administrador para que llegue a todos los propietarios, incluidos los que no viven allí.
La seguridad es innegociable: perímetro acordonado bajo la vertical de trabajo, redes o marquesinas cuando hay riesgo de caída de material y retirada diaria del escombro.
En obras con andamio, además, se instalan sistemas antintrusión en las plantas bajas, porque un andamio es una escalera abierta a la fachada durante meses.

Estas son las partidas que aparecen en casi todas las obras de comunidad que ejecutamos en Mallorca.

Son la parte olvidada del edificio y donde más humedades aparecen: paños estrechos, mal ventilados, con instalaciones vistas y sin mantenimiento desde la construcción. Se resuelven casi siempre por descuelgue, porque no cabe andamio, y se aprovecha para ordenar los pasos de instalaciones.
Portal, escalera, iluminación con detección de presencia, buzones y, en muchos edificios, adecuación de accesibilidad. Se dejan para el final, cuando ya no va a entrar polvo desde la fachada.
Licencia municipal o comunicación previa según el alcance, estudio de seguridad y salud, dirección facultativa cuando la obra lo requiere, gestión de residuos y certificados finales. Lo coordinamos nosotros para que el administrador no tenga que perseguir a nadie.
Si algo falla, no hay discusión entre gremios sobre de quién es la culpa.
Cada oficio entra cuando el anterior ha terminado, sin semanas muertas de espera.
El andamio se paga una vez y lo usan todas las partidas: es un ahorro directo.
Partidas desglosadas con el mismo criterio, para que la junta pueda comparar de verdad.
Una sola garantía sobre el conjunto de la obra, sin zonas grises entre contratistas.
La documentación técnica de todas las partidas la prepara el mismo equipo.
Ejemplo de planificación en tres fases para una comunidad que no puede asumir la obra completa de golpe.
| Fase | Contenido | Peso sobre el total | Motivo de la prioridad |
|---|---|---|---|
| Fase 1 · urgente | Cubierta y elementos con riesgo de desprendimiento | 30-40 % | Evita daños a personas y detiene el deterioro por agua |
| Fase 2 · principal | Fachada completa, vuelos y carpintería común | 40-50 % | Es la partida que exige medios auxiliares y conviene agrupar |
| Fase 3 · mejora | Aislamiento, patios y zonas comunes interiores | 20-30 % | Se planifica junto a la convocatoria de ayudas |
Si hay intención de solicitar subvención, conviene revisar el troceado: algunas convocatorias valoran la actuación conjunta y penalizan las obras parciales.
Coordinamos oficios, plazos y medios auxiliares para que el edificio siga habitado con las mínimas molestias.
Inspección completa de fachada, cubierta, patios y zonas comunes, con catas donde haga falta.
Documento con fotos, causas, alcance por fases y coste de cada una.
Acudimos a explicar el informe y a responder preguntas antes de la votación.
Documentación municipal, seguridad y salud y planificación del calendario.
Obra por verticales, con protocolo de convivencia y limpieza diaria.
Repaso con el administrador, documentación final y garantía por escrito.



Casi siempre la primera fase: parar el agua antes de tocar nada más.

El acabado que cierra la obra y protege todo lo reparado debajo.

El punto de partida documental de la mayoría de rehabilitaciones de comunidad.
Depende de la naturaleza de la actuación. Las obras necesarias para la conservación y la seguridad del edificio no requieren acuerdo: son obligatorias y las paga la comunidad. Las mejoras, como el aislamiento o la accesibilidad no exigible, tienen mayorías específicas en la Ley de Propiedad Horizontal, más suaves que la unanimidad. Vuestro administrador confirmará el quórum exacto del caso.
Para un bloque de cuatro a seis plantas con fachada, cubierta y patios, lo normal son de tres a seis meses de obra efectiva. A eso hay que sumar el tiempo previo de licencia y de acopio, que en verano se alarga porque toda la isla construye a la vez. Un calendario realista se hace después del diagnóstico, no antes.
Sí, y es lo que recomendamos cuando la derrama de golpe es inasumible. La condición es que la fase uno cierre la entrada de agua y elimine el riesgo de desprendimiento; lo demás puede esperar. Lo que no funciona es empezar por lo estético y dejar la cubierta para más adelante.
Es un asunto de la comunidad y del administrador, no del contratista: nosotros facturamos a la comunidad según el calendario pactado. Lo que sí hacemos es ajustar el ritmo de certificaciones al de la financiación acordada, para que la obra no se pare a mitad por un desfase de tesorería.
Con quien la comunidad decida, pero lo más operativo es un canal único: administrador para lo contractual y económico, y presidente o una comisión de obras para el día a día. Con dos interlocutores claros, la obra fluye; con quince, se paraliza.
Hacemos el diagnóstico completo del edificio y os llevamos a la junta un plan de fases con costes. Sin coste para la comunidad y sin compromiso.