Verano habitable
Las viviendas de última planta y las orientadas a poniente dejan de acumular calor hasta la madrugada.
La rehabilitación energética funciona cuando se actúa sobre fachada, cubierta y huecos a la vez: es la única forma de que el ahorro se note en la factura y el edificio deje de ser un horno en agosto.
Actuamos sobre la envolvente completa y acreditamos la mejora: es lo que se nota en la factura y lo que piden las ayudas.
Aislamos la fachada por el exterior con SATE o fachada ventilada para eliminar los puentes térmicos de frentes de forjado y pilares. No hay obras en el interior de las viviendas y el edificio estrena fachada con el mismo trabajo.
La cubierta concentra buena parte de las pérdidas de energía y del calor que sufre el último piso. Con una cubierta invertida el aislante queda sobre la membrana, la protege y mantiene más fresca la vivienda superior en verano.
Sustituimos las carpinterías por otras con rotura de puente térmico y vidrio bajo emisivo, y aislamos las cajas de persiana. Son los puntos por donde se escapa el calor y entran infiltraciones de aire en muchos edificios antiguos.
Para que el edificio no sea un horno en agosto, combinamos toldos y lamas con vidrio de control solar en las orientaciones más expuestas. Los tonos claros de fachada completan la protección al reflejar parte de la radiación.
Emitimos el certificado energético previo con la letra de partida y el final una vez terminada la obra. La comparación entre ambos acredita la mejora conseguida y la justifica ante la administración y las convocatorias de ayudas.
Montamos un expediente de subvención coherente con la obra que se ejecuta. Analizamos la viabilidad antes de empezar, preparamos la documentación técnica y nos encargamos de la justificación final para que la comunidad pueda cobrar la ayuda concedida.
Estudiamos dónde gana y pierde calor tu edificio y te proponemos las actuaciones con más mejora por euro invertido.

El parque residencial de Mallorca se levantó en su mayoría entre 1960 y 1979, antes de que existiera cualquier exigencia térmica. Son edificios con muro de doble hoja sin aislamiento, forjados que atraviesan la fachada de lado a lado y ventanas de aluminio sin rotura de puente térmico.
En invierno pierden calor por todas partes; en verano, y aquí está la diferencia con la península, acumulan la radiación del día y la sueltan dentro de las viviendas a partir de las nueve de la noche.
La rehabilitación energética consiste en atacar esos tres frentes a la vez. No es cambiar la caldera ni poner aire acondicionado: es reducir la demanda del edificio para que el equipo que ya tienes trabaje menos horas.
Cuando se hace sobre toda la envolvente, un bloque de los años 70 pasa de letra E o F a letra B o C, y eso es exactamente lo que exigen las convocatorias de ayudas para conceder el porcentaje alto de subvención.
Trabajamos siempre en el mismo orden: primero medimos, después proponemos. Sin un estudio de la demanda real y de dónde se pierde la energía, cualquier presupuesto es una lista de materiales.
Si quieres ver cómo abordamos el conjunto del edificio, esta intervención forma parte de nuestra rehabilitación de fachadas en Mallorca y se coordina con el resto de trabajos de la obra.
En Palma hay del orden de 300 días de sol al año y las noches de julio y agosto rara vez bajan de 24 °C. Una fachada sin aislamiento orientada al oeste puede alcanzar 55 °C de temperatura superficial a las siete de la tarde.
Ese calor entra por conducción durante horas y no se disipa de noche porque el aire exterior tampoco refresca.
Por eso aquí el orden de prioridades se invierte respecto al que se aplica en el interior peninsular.
Antes que el espesor de aislante importa el control solar: protección de huecos orientados a sur y oeste, colores claros con alta reflectancia en el acabado y ventilación cruzada aprovechada de madrugada. Después viene el aislamiento, que en verano funciona como freno y en invierno como manta.
El otro efecto colateral de un edificio mal aislado son las condensaciones. Cuando la cara interior del muro está más fría que el aire de la vivienda, el vapor condensa en las esquinas y aparece moho.
Se confunde a menudo con una filtración, pero no lo es: lo explicamos en el apartado de humedades en fachadas.

Una intervención seria toca los cuatro elementos que definen el comportamiento térmico del edificio. Dejar uno fuera reduce el ahorro real y puede invalidar la solicitud de ayudas.

Es la partida de mayor superficie y la que más demanda reduce. Se resuelve con un sistema de aislamiento térmico por el exterior, que envuelve el edificio sin robar metros a las viviendas y sin obligar a nadie a salir de su casa durante la obra.
El espesor habitual en Mallorca va de 60 a 100 mm: por encima de eso, el retorno de la inversión se alarga sin ganancia proporcional.
Cambiar carpinterías es caro por unidad, pero la caja de persiana sin aislar es un agujero directo al exterior que sale barato de resolver.
En edificios donde la comunidad no puede asumir el cambio de ventanas, priorizamos el sellado de cajas, el ajuste de holguras y la sustitución de vidrio simple por doble en las orientaciones críticas.
Aislamiento de tuberías de ACS que discurren por zonas comunes, iluminación LED con detección de presencia en escaleras y garaje, y protecciones solares en huecos de sur y oeste. Son partidas pequeñas que suman puntos en la certificación y se amortizan en dos o tres años.
El ahorro económico es el argumento de venta, pero rara vez es lo que más valoran los vecinos al año siguiente.
Las viviendas de última planta y las orientadas a poniente dejan de acumular calor hasta la madrugada.
Al subir la temperatura de la cara interior del muro, el vapor deja de condensar en esquinas y encuentros.
Un edificio con letra B se vende y se alquila antes, y el certificado es obligatorio en ambas operaciones.
El sistema de aislamiento acaba con un revestimiento continuo: el edificio queda como recién construido.
Las convocatorias de eficiencia energética exigen acreditar una reducción de demanda que solo se logra actuando sobre la envolvente.
Un revestimiento nuevo y una cubierta bien resuelta retrasan diez años la siguiente derrama.
Reducción de demanda estimada para un bloque tipo de cuatro plantas construido antes de 1979, sin aislamiento previo.
| Actuación | Reducción de demanda | Amortización estimada | Molestia para el vecino |
|---|---|---|---|
| Aislamiento de fachada por el exterior | 30-45 % | 8-12 años | Baja: no se entra en las viviendas |
| Aislamiento de cubierta | 15-25 % | 5-9 años | Muy baja |
| Sustitución de carpinterías y vidrio | 10-20 % | 12-18 años | Alta: obra dentro de cada piso |
| Sellado de cajas de persiana | 3-6 % | 2-4 años | Media: acceso puntual a la vivienda |
| Control solar en huecos sur y oeste | 5-10 % en refrigeración | 3-6 años | Baja |
Las cifras son órdenes de magnitud sobre un edificio tipo, no una promesa contractual. El estudio previo calcula el valor real de tu edificio antes de que decidas nada.
Certificamos antes y después de la obra: es lo que mide de verdad la mejora y lo que exigen las convocatorias de ayudas.
Seis pasos, de la primera visita a la justificación final ante la administración.
Medimos el edificio, revisamos consumos reales de los últimos años y detectamos los puntos débiles de la envolvente.
Presentamos dos o tres alcances distintos con su coste, su ahorro estimado y su efecto sobre la letra energética.
Necesario para acreditar el punto de partida y poder demostrar después la mejora conseguida.
Preparamos la documentación técnica y presentamos el expediente en la convocatoria vigente.
Por fases, con la comunidad habitando el edificio y accesos protegidos en todo momento.
Nuevo certificado que acredita el salto de letra y cierre del expediente de subvención.
El cambio estético es la consecuencia visible de una obra que en realidad es térmica.



Las tres piezas con las que se completa casi siempre una rehabilitación energética.

El sistema con el que se resuelve la fachada en la mayoría de proyectos.

Documento que acredita la letra antes y después de la intervención.

Gestión completa del expediente en la convocatoria vigente.
En los edificios donde hemos actuado sobre fachada y cubierta a la vez, el consumo de climatización cae entre un 30 y un 50 %. El número exacto depende de cómo se use la vivienda: quien tenía el aire encendido diez horas al día notará mucho más el cambio que quien no lo encendía nunca por no pagar la factura. En ese segundo caso, lo que mejora no es el gasto, es la temperatura de la casa.
Sí, y es lo habitual cuando la derrama asusta. El orden lógico es cubierta primero, por ser la actuación más barata por metro cuadrado y de amortización más rápida, y fachada después. Ojo con una cosa: si vais a solicitar ayudas, el expediente valora el conjunto, así que conviene comprobar antes si trocear la obra os deja fuera del porcentaje alto de subvención.
No. Toda la intervención sobre fachada y cubierta se ejecuta desde el exterior. Solo hay que entrar en las viviendas si se cambian carpinterías o se sellan cajas de persiana, y son visitas de unas horas que se pactan una por una con cada propietario.
La rehabilitación energética de elementos comunes se aprueba en junta con las mayorías que fija la Ley de Propiedad Horizontal, y una vez aprobada obliga a todos los propietarios. Cuando la actuación tiene por objeto la accesibilidad o la eficiencia energética, la mayoría exigida es menor que para una obra ordinaria; el administrador confirmará el quórum concreto de vuestro caso.
Poco. Aislar una sola vivienda por dentro reduce su superficie útil, no elimina el puente térmico del forjado y traslada el punto de condensación a la cara interior del muro, con riesgo de moho. Si el edificio no va a actuar, es mejor invertir en protección solar de los huecos y en mejorar el vidrio.
Con los consumos de la comunidad y una visita al edificio calculamos la reducción de demanda alcanzable y el coste de conseguirla. Sin compromiso.