Sellado de fisuras y juntas
Apertura, saneado y sellado elástico de la vía de entrada antes de cualquier acabado. Sin esto, lo demás es maquillaje.
Con las humedades en fachadas, la mancha que ves por dentro casi nunca está donde entra el agua. Antes de picar nada hay que averiguar el origen: filtración, capilaridad o condensación.


Una humedad se manifiesta siempre tarde. Cuando aparece la mancha en el salón, el agua lleva semanas o meses circulando dentro del muro, y el punto de entrada suele estar dos o tres metros por encima o en otra orientación distinta.
Por eso la reparación que empieza pintando la pared interior con un producto antimoho falla siempre: tapa la señal y deja el problema trabajando.
En Mallorca hay tres orígenes que se confunden constantemente. La filtración entra desde fuera por una fisura, una junta abierta o un remate mal resuelto y se nota después de cada temporal.
La capilaridad sube desde el terreno por los muros de planta baja y deja un frente horizontal a un metro del suelo. La condensación no viene de fuera: la genera el propio aire de la vivienda cuando toca una superficie fría, y es la responsable de la mayoría del moho en esquinas y detrás de armarios.
Distinguirlas cuesta una visita y unas mediciones, no un presupuesto a ciegas. Trabajamos sobre fachada y cubierta como un solo sistema porque el agua no entiende de partidas de obra: es la misma lógica con la que planteamos toda la rehabilitación de la envolvente en Mallorca.
Cada origen deja un rastro distinto. Identificarlo es el 80 % de la reparación; el resto es ejecución.

El agua entra por donde el revestimiento ha perdido continuidad: microfisuras del mortero, juntas de dilatación agotadas, encuentros de carpintería sin sellar, alféizares sin goterón y remates de coronación abiertos.
Es la humedad que aparece o empeora dos o tres días después de un temporal y se seca parcialmente entre episodios de lluvia.
Cuando la fisura es visible y estable, el problema está acotado; cuando el mapa de fisuras crece, hay un movimiento detrás y toca revisarlo como grieta o fisura estructural antes de impermeabilizar nada.
Afecta a plantas bajas y sótanos de edificios sin barrera antihumedad, que en la isla son casi todos los anteriores a los años setenta.
El agua del terreno sube por los poros del muro y se detiene donde la evaporación la iguala, dibujando un frente horizontal bastante regular a 60-120 cm del suelo, con eflorescencias blancas y el zócalo abombado.
El aire caliente y húmedo de la vivienda —cocina, ducha, ropa tendida dentro— se enfría al tocar un muro sin aislamiento o un frente de forjado y suelta el vapor en forma de agua líquida.
Se concentra en esquinas de fachada, cajas de persiana y detrás de los muebles pegados al muro exterior, justo donde no corre el aire.
Es una patología térmica, no de estanquidad: se resuelve subiendo la temperatura de la cara interior del muro con aislamiento y ventilando, no sellando la fachada.
Una parte importante de las humedades que el vecino atribuye a la fachada entra por arriba: sumideros atascados, láminas asfálticas cuarteadas por el sol, petos sin remate y babero de la impermeabilización sin subir los 20 cm mínimos por el paramento vertical.
El agua recorre el forjado y sale por la primera junta que encuentra, que puede estar en otra fachada.
El régimen de lluvia mallorquín concentra en pocos episodios lo que en otros sitios se reparte en meses. Un temporal de otoño puede descargar en dos horas el equivalente a varias semanas, y lo hace con viento de componente este o sur empujando el agua contra el paramento.
Una fachada que aguanta bien la lluvia vertical puede colar litros por una junta abierta cuando el agua llega a 45 grados.
Se suma un detalle constructivo muy nuestro: buena parte del parque tiene revestimiento de mortero sobre fábrica de marès o bloque, materiales porosos que absorben y retienen.
Si además el edificio está a menos de un kilómetro del mar, el agua llega cargada de cloruros y el problema deja de ser solo estético: la sal cristaliza dentro del poro, revienta el revestimiento desde dentro y ataca el acero. Ese proceso lo detallamos en salitre y corrosión de armaduras.
Por eso una impermeabilización que funciona en el interior de la isla puede ser insuficiente en primera línea, y por eso el diagnóstico incluye siempre la orientación dominante y la distancia a la costa.

Tabla de campo que usamos en la primera visita antes de proponer cualquier intervención.
| Lo que se ve | Origen probable | Cuándo se nota | Qué lo confirma |
|---|---|---|---|
| Mancha irregular en pared o techo, con cerco oscuro | Filtración exterior | 2-3 días después de la lluvia | Fisura, junta abierta o remate defectuoso en la vertical del punto |
| Frente horizontal a 60-120 cm del suelo con polvillo blanco | Capilaridad | Todo el año, peor en invierno | Higrometría alta en la base del muro y eflorescencias salinas |
| Moho negro en esquinas, techo y detrás de armarios | Condensación | Meses fríos y tras cocinar o ducharse | Temperatura superficial del muro por debajo del punto de rocío |
| Pintura abombada que se desprende en placas | Agua retenida bajo el revestimiento | Al calentar el sol la fachada | El soporte suena hueco al golpearlo y está saturado por detrás |
| Goteo en el techo de la última planta | Cubierta o terraza | Durante el temporal, en directo | Sumidero, lámina o encuentro con el peto en mal estado |
La medición se hace con higrómetro sobre el paramento y, cuando el origen no queda claro, con seguimiento a lo largo de varios días. No proponemos obra sin haber cerrado el diagnóstico.
Ninguna de estas actuaciones sirve para todos los orígenes: aplicar la equivocada gasta dinero y agrava el problema.
Apertura, saneado y sellado elástico de la vía de entrada antes de cualquier acabado. Sin esto, lo demás es maquillaje.
Protección del paramento poroso que deja salir el vapor y no deja entrar el agua líquida.
Sumideros, petos, baberos y solapes: el origen más frecuente de las humedades del último piso.
Inyección en la base del muro para cortar la capilaridad, con posterior enfoscado transpirable de saneamiento.
Única solución real para la condensación: subir la temperatura del muro y renovar el aire de la vivienda.
Se aplica al final, cuando el soporte está seco. Pintar antes de tiempo es la causa de que la mancha vuelva.
Distinguimos filtración, capilaridad o condensación. Cada una se repara de forma distinta.
Intervenciones sobre humedades documentadas en el apartado de proyectos. Son intervenciones tipo: describen cómo se resuelve cada caso, no obras con cliente identificado.

Las manchas aparecían en dos viviendas del ático y el agua entraba por el encuentro del peto y un sumidero sin mantenimiento.
Ver la ficha del proyecto

Frente horizontal a un metro del suelo con eflorescencias, resuelto con barrera química y enfoscado de saneamiento.
Ficha en preparación

Diagnosticado como puente térmico, no como filtración: la solución pasó por la envolvente y no por la impermeabilización.
Ficha en preparación
Puedes, pero volverá. La pintura antimoho actúa sobre la superficie y el agua sigue llegando por detrás; en dos o tres meses la capa se abomba otra vez y el soporte habrá perdido más adherencia. Lo barato acaba costando dos reparaciones.
Depende del espesor y de la época. Un muro de doble hoja saturado puede necesitar de cuatro a ocho semanas desde que se corta la entrada de agua. Medimos la humedad del soporte antes de aplicar el acabado; si no ha bajado, se espera.
Si el origen está en un elemento común —fachada, cubierta, bajante— la reparación corresponde a la comunidad, y el propietario asume los daños dentro de su vivienda solo si el seguro no los cubre. Conviene dejar el origen por escrito en un informe técnico antes de discutir el reparto.
No. Funciona muy bien sobre soportes porosos y sanos, pero si hay fisuras activas el agua sigue entrando por ellas, y sobre un muro con capilaridad puede empeorar el problema al frenar la evaporación. Primero se cierra la vía de entrada, después se protege.
En intervenciones puntuales sobre juntas, fisuras o un tramo concreto, sí: se trabaja con técnicas de acceso por cuerda y se evita el coste y la ocupación de vía pública del andamio. Cuando hay que tratar toda la superficie, el andamio suele salir más rentable.
Visitamos el edificio, medimos y te decimos qué origen tiene la humedad antes de hablar de presupuesto. Si no hay diagnóstico claro, no hay obra.