Prueba de adherencia
Comprobamos si la pintura existente aguanta o hay que retirarla antes de presupuestar.
La pintura de fachadas es la capa de sacrificio del edificio: la que se come la radiación, la sal y la lluvia para que no se las coma el muro. Por eso importa qué se aplica y cómo se prepara el soporte.
Del bloque de viviendas completo al patio de luces: cada superficie lleva su preparación y su sistema de pintura.
Pintamos bloques de viviendas completos después de sanear y preparar el soporte, con sistema siloxánico o elástico según el estado del revoco. Antes de empezar aplicamos una muestra de color en obra y coordinamos accesos, avisos y fases con la comunidad.
Repintamos el exterior de casas unifamiliares cuidando zócalos, aleros y remates, e incluimos los muros de cerca cuando lo necesitan. Protegemos jardín y terrazas durante la obra y elegimos tonos que cumplan la ordenanza municipal de la zona.
Los patios de luces y las medianeras son las superficies que menos se ven y las que más humedad acumulan. Accedemos por descuelgue, aplicamos tratamiento antimoho y terminamos con una pintura transpirable que deja salir el vapor del muro.
Cuando la fachada presenta microfisuras, aplicamos membranas elásticas que las puentean y acompañan el movimiento térmico del soporte. En fisuras activas armamos el revestimiento con malla, una solución indicada en fachadas orientadas a poniente, las que más sol reciben por la tarde.
En morteros de cal, piedra y edificios antiguos usamos pintura mineral al silicato, que se integra con el soporte y mantiene una transpirabilidad muy alta. Seguimos un criterio de conservación: no sellamos el muro con capas plásticas que retengan la humedad.
Antes de pintar lavamos la fachada con presión controlada para no dañar el soporte ni arrancar mortero. Después aplicamos un biocida contra moho y algas y respetamos su tiempo de acción, de modo que la pintura nueva agarre sobre una superficie limpia.
En la visita te decimos si basta con repintar o si antes hay que sanear el soporte, con el sistema adecuado y el precio por partidas.

Pintar una fachada en Mallorca no es lo mismo que pintarla en Burgos. Aquí el enemigo es la radiación ultravioleta, que degrada el ligante de la pintura y hace que el color se pulverice, y el aerosol marino, que deposita sales en la superficie y ataca la adherencia desde debajo.
Una pintura convencional de exterior puede estar pidiendo repintado a los cuatro años; un sistema bien elegido aguanta el doble o el triple.
El otro factor que decide el resultado no es el bote, es lo que hay debajo. Aplicar el mejor revestimiento del mercado sobre un mortero hueco, sobre pintura vieja mal adherida o sobre un paramento con eflorescencias garantiza que se desprenda todo junto en el primer invierno.
La preparación del soporte —limpieza, saneado, tratamiento de colonización biológica, imprimación— es la mitad del trabajo y la mitad del presupuesto.
Por eso el presupuesto de pintura sale de una visita, no de un catálogo. Medimos, golpeamos, comprobamos la adherencia de lo existente y proponemos el sistema que corresponde.
Si además la fachada tiene fisuración o filtraciones, la pintura se integra con el resto de servicios de envolvente y fachada en una sola intervención.
No es solo tradición mediterránea. Un tono oscuro sobre una fachada orientada al oeste puede superar los 60 °C de temperatura superficial en agosto, y eso significa dilataciones diarias importantes que tensionan el revestimiento y abren microfisuras en los puntos rígidos.
Los tonos claros con índice de reflectancia solar alto reducen esa temperatura de forma notable, alargan la vida del acabado y bajan la carga térmica que entra en las viviendas.
Cuando una comunidad se empeña en un color oscuro, lo aplicamos, pero avisando de que el ciclo de repintado será más corto y de que conviene reforzar el puenteo de fisuras.
En centros históricos hay además condicionantes de ordenanza: cartas de color municipales y limitaciones sobre acabados y brillos.
Lo comprobamos antes de presentar la propuesta, especialmente cuando la fachada es de piedra vista o combina paños pintados con marès, como pasa en buena parte de los cascos antiguos del levante de la isla.


Nuestra opción por defecto en exteriores expuestos. Repelen el agua líquida, dejan salir el vapor y resisten muy bien la radiación y la sal. No forman una película gruesa, así que respetan la textura del soporte. Ciclo de repintado típico de 10 a 15 años en la isla.
Forman una membrana con elasticidad suficiente para puentear microfisuras de hasta 1 o 2 mm y acompañar los movimientos térmicos del paño. Son la respuesta cuando la fachada tiene fisuración generalizada de retracción. A cambio, son menos transpirables: no se usan sobre muros con humedad atrapada.
Reaccionan químicamente con el soporte mineral y forman parte de él, con una transpirabilidad altísima. Es la opción correcta sobre morteros de cal, sobre piedra y en rehabilitación de edificios antiguos donde una película plástica sería un error de conservación.
Comprobamos si la pintura existente aguanta o hay que retirarla antes de presupuestar.
Las manchas verdes y negras vuelven si no se mata la colonización antes de pintar.
Cada fisura se abre, se sella y se refuerza; no se tapa con más capas de pintura.
Fijadora en soportes pulverulentos, puente de adherencia en los cerrados.
Enmascarado completo de ventanas, barandillas y suelos antes de empezar.
Se aplica el color real sobre un paño del edificio y se aprueba en obra, no en catálogo.
| Tipo de pintura | Transpirabilidad | Puenteo de fisuras | Ciclo de repintado | Coste orientativo |
|---|---|---|---|---|
| Siloxánica | Alta | Bajo | 10-15 años | 14-22 €/m² |
| Elastómera | Media-baja | Alto (hasta 2 mm) | 10-15 años | 18-28 €/m² |
| Acrílica pura | Media | Bajo | 6-10 años | 10-16 €/m² |
| Pliolite | Media | Muy bajo | 6-8 años | 10-15 €/m² |
| Mineral al silicato | Muy alta | Nulo | 12-18 años | 16-26 €/m² |
Precios con preparación estándar del soporte, sin medios auxiliares. Si hay que picar y reponer mortero en superficies grandes, esa partida se mide aparte.
Aplicamos muestras reales del tono elegido y la comunidad decide con luz natural, no con una carta impresa.
Limpieza a presión controlada, retirada de pintura mal adherida y picado de zonas huecas.
Aplicación sobre las zonas con moho o algas y tiempo de actuación antes de continuar.
Reposición de mortero donde falte, sellado de fisuras y de juntas de carpintería.
La que corresponda al soporte real, comprobado en obra y no supuesto en el presupuesto.
Con el rendimiento por metro cuadrado que indica el fabricante, no estirando el producto.
Revisión con la comunidad, repaso de defectos y retirada completa de protecciones.



Cuando además de pintar hay que frenar la entrada de agua en el muro.

La reparación previa sin la que ninguna pintura aguanta dos inviernos.

En fachadas donde el paño de piedra no se pinta: se consolida y se protege.
Con un sistema siloxánico bien aplicado, entre 10 y 15 años. Con acrílica convencional, entre 6 y 10. En primera línea de mar y en orientaciones de poniente, resta un par de años a esas cifras. La señal para repintar no es el calendario: es que el color empieza a pulverizarse al pasar la mano o que aparecen zonas mate y descoloridas por paños.
En Mallorca, casi todo el año. Las limitaciones son temperatura por debajo de 5 °C, humedad relativa muy alta y lluvia prevista en las horas siguientes a la aplicación. En diciembre y enero se trabaja con ventana horaria reducida y con productos que toleran condiciones menos favorables, como los de base pliolite.
Solo la que no aguanta. Se hace una prueba de adherencia por zonas: lo que se levanta, se retira; lo firme se lija y se imprima. Retirar sistemáticamente todo el revestimiento existente encarece la obra sin necesidad, salvo que sea incompatible con el sistema nuevo.
Sí, por descuelgue vertical, y en edificios altos suele salir bastante más barato. Tiene un límite práctico: en fachadas con mucha superficie continua y varios oficios trabajando a la vez, el andamio permite un ritmo que el descuelgue no alcanza.
La comunidad, en junta. Nosotros aportamos la carta de color, aplicamos muestras reales sobre la fachada para verlas con luz natural y advertimos si el tono elegido tiene inconvenientes técnicos por reflectancia o por ordenanza municipal.
Medimos la superficie real, comprobamos el estado del soporte y te damos el precio cerrado con la preparación incluida. Sin sorpresas a mitad de obra.