Revisión de cubiertas antes de las lluvias de otoño
La revisión de cubiertas toca en septiembre: en Mallorca casi no llueve entre mayo y septiembre, así que la cubierta pasa el verano sin dar señales y los primeros temporales de otoño lo destapan todo de golpe.
- Checklist de revisión
- Aplicable sin ser técnico
- Ordenado por lo que más falla

Buena parte de las humedades que se atribuyen a la fachada entran en realidad por arriba. El agua atraviesa la impermeabilización, corre sobre el forjado buscando la pendiente y sale por la primera junta que encuentra, que puede estar dos plantas más abajo o en otra orientación. Por eso las reparaciones que se hacen sobre la mancha, sin subir a la cubierta, fallan tanto.
La revisión de septiembre es la intervención más barata que existe en un edificio y la que más filtraciones evita. No requiere técnico para lo básico: la mayoría de los fallos que provocan un goteo en octubre se ven a simple vista y se corrigen en una mañana.
Lo que sí requiere técnico es decidir si la lámina ha llegado al final de su vida útil, y esa es la única parte que no conviene improvisar.
El checklist, por orden de lo que más falla
Seis comprobaciones. Las tres primeras las puede hacer cualquiera; las tres últimas indican cuándo hay que llamar.

1. Sumideros, cazoletas y rebosaderos
Es el fallo número uno y el más fácil de evitar. Hojas, arena, plásticos y restos de obra tapan la cazoleta, el agua se embalsa y empieza a buscar salida por cualquier punto débil del paño.
Una cubierta con la lámina en buen estado puede calar sencillamente porque el agua ha estado veinte centímetros por encima del nivel previsto durante horas.
Hay que limpiar todos los sumideros antes del otoño y comprobar que la rejilla o el paragravillas está puesto. Si el faldón tiene un solo punto de evacuación, conviene valorar añadir un rebosadero: es una obra pequeña que evita el embalsamiento cuando el sumidero se obstruye.
2. El encuentro con los petos
El punto que falla en más de la mitad de las cubiertas que revisamos. La impermeabilización tiene que subir por el paramento vertical bastante por encima del nivel que puede alcanzar el agua acumulada, quedar fijada en su borde superior y protegerse con un remate que impida la entrada por detrás.
Si el babero se queda corto, está despegado o el remate ha desaparecido, el agua entra por ahí aunque el paño esté perfecto.
3. Juntas del pavimento y zonas embolsadas
En cubiertas transitables, el solado se mueve con la temperatura. Si las juntas están selladas con material rígido o directamente rellenas de mortero, aparecen fisuras que dejan pasar agua hasta la lámina y aceleran su degradación.
Conviene revisarlas y ver si hay zonas donde el agua se queda estancada tras la manguera: una zona embolsada indica pendiente insuficiente o soporte deformado.
4. Estado de la lámina y su edad
Una lámina asfáltica vista envejece por radiación: se vuelve quebradiza, pierde el acabado mineral, se cuartea y se arruga. Si al pisarla suena seca, si tiene grietas visibles o si los solapes se han abierto, ha llegado al final de su ciclo y las reparaciones puntuales van a ir siempre por detrás.
La edad importa tanto como el aspecto: por encima de cierta antigüedad, invertir en parches deja de tener sentido frente a rehacer el paño. Los criterios y sistemas están en impermeabilización de cubiertas y terrazas.
5. Elementos que se apoyan en la cubierta
Máquinas de aire acondicionado, placas solares, antenas, pérgolas y bancadas suelen instalarse después de la obra original y, con demasiada frecuencia, perforando la impermeabilización o apoyándose directamente sobre ella.
Cada anclaje mal resuelto es una vía de entrada. Hay que comprobar que los apoyos están sobre bancadas o soportes que respeten la lámina y que las perforaciones estén selladas y con refuerzo.
6. Salidas, chimeneas y encuentros con paramentos
Ventilaciones, chimeneas, casetones de escalera y encuentros con edificios colindantes concentran una parte enorme de las filtraciones.
Son puntos singulares, hechos a mano en obra, y cualquier grieta en el remate se convierte en entrada directa. La revisión visual de estos elementos vale tanto como la del resto del paño junto.
Tres meses secos y dos temporales: el peor calendario posible
El régimen de lluvia mallorquín concentra en pocos episodios lo que en otros climas se reparte a lo largo del año.
Un temporal de otoño puede descargar en dos horas el equivalente a varias semanas de lluvia, y hacerlo con viento empujando el agua contra los paramentos verticales. Una cubierta que evacua correctamente una lluvia normal puede quedarse corta en ese escenario.
El verano añade el otro factor: radiación acumulada. Meses de sol directo degradan la lámina vista, dilatan y contraen el pavimento y abren juntas. Cuando llega el primer temporal, la cubierta está en su peor momento del año y encima nadie ha subido a mirarla desde la primavera.
De ahí la recomendación de fijar la revisión a finales de agosto o principios de septiembre. Es la única ventana en la que se detecta el problema y todavía se puede reparar con el soporte seco, que es condición para casi cualquier sistema.
Forma parte del mantenimiento preventivo que planteamos junto al resto de servicios de envolvente y fachada.

Qué revisar y con qué frecuencia
Plan de mantenimiento mínimo para una cubierta plana de comunidad.
| Elemento | Qué comprobar | Frecuencia |
|---|---|---|
| Sumideros y cazoletas | Que estén limpios y con paragravillas | Dos veces al año, una antes del otoño |
| Encuentro con petos | Babero subido, fijado y con remate | Anual |
| Juntas del pavimento | Sellado flexible, sin fisuras ni mortero rígido | Anual |
| Lámina impermeabilizante | Cuarteado, arrugas, solapes abiertos | Anual y revisión técnica según edad |
| Anclajes de máquinas y placas | Sellados, sobre bancada, sin perforar la lámina | Tras cada instalación nueva y anual |
| Salidas y chimeneas | Remates íntegros, sin grietas | Anual |
Las frecuencias son de mantenimiento preventivo habitual. En cubiertas con arbolado próximo, los sumideros pueden necesitar limpieza más veces al año, y en primera línea de mar conviene revisar además la corrosión de anclajes y remates metálicos.
Dudas habituales antes de decidir
¿Es normal que se embalse agua después de llover?
Un charco puntual que desaparece en pocas horas es asumible; una zona que se mantiene con agua es señal de pendiente insuficiente o de soporte deformado. El agua estancada acelera mucho la degradación de la lámina y de los solapes, así que conviene corregir la pendiente o añadir un punto de evacuación.
¿Se puede impermeabilizar en otoño o hay que esperar a la primavera?
Se puede, siempre que haya una ventana de días secos y el soporte esté seco: la mayoría de sistemas no admiten aplicación sobre superficie húmeda ni con lluvia prevista a corto plazo. Lo que suele ocurrir es que en otoño ya no hay margen, y por eso la revisión se hace antes.
¿Cuándo se revisó tu cubierta por última vez?
Subimos, comprobamos los seis puntos del checklist y te decimos si toca mantenimiento o si la lámina ha llegado al final. Antes de que empiecen las lluvias.