Desprendimientos en primera línea en Palmanova
Desprendimientos en primera línea: un edificio de apartamentos de los setenta a cincuenta metros del agua, con hormigón cayendo desde los cantos sobre una zona de paso. Lo primero no es el presupuesto: es acotar.
- Acotado inmediato de la zona de riesgo
- Saneado hasta acero sano, no relleno superficial
- Obra planificada fuera de temporada

Datos de la intervención
Las variables que definen una reparación estructural en ambiente marino severo.
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Tipo de edificio | Bloque de apartamentos con balcón corrido, seis alturas |
| Época de construcción | Años setenta, estructura de hormigón con recubrimientos escasos |
| Exposición | Primera línea, a menos de cien metros del mar |
| Estado de partida | Hormigón desprendido en cantos, armadura vista y anclajes de barandilla corroídos |
| Sistema aplicado | Saneado, pasivado, mortero de reparación e inhibidor con protección superficial |
| Medios de acceso | Descuelgue vertical para el saneado urgente y andamio para la obra completa |
Ficha de intervención tipo: sin fecha ni datos de la comunidad. La superficie a sanear en este tipo de obra nunca se conoce hasta que se pica: el presupuesto se cierra por precio unitario y medición real.

La llamada fue de urgencia: había caído una placa de hormigón de un canto de forjado sobre la zona de paso a la piscina, sin daños personales por casualidad.
En ambiente marino ese aviso no admite calendario. Lo primero que se hace no es medir para presupuestar, sino acotar la vertical afectada y sanear por percusión todo lo que esté hueco y pueda caer.
Con la zona segura empieza el diagnóstico real. Aquí el mecanismo estaba claro: penetración de cloruros.
A esa distancia del mar, el aerosol marino deposita sal sobre el paramento de forma continua, la sal avanza por el poro del hormigón hasta el acero y rompe su capa pasiva, aunque el hormigón no esté carbonatado.
El acero se oxida, el óxido ocupa más volumen que el metal original y ese aumento revienta el recubrimiento desde dentro.
El detalle que decidía el alcance no se veía a simple vista: los anclajes de las barandillas. Empotrados en el antepecho y expuestos a la misma sal, se hinchan al corroerse y fisuran el hormigón que los rodea. Sustituir la barandilla sin tratar el anclaje deja el problema intacto bajo un elemento nuevo.
Antes, durante y después
Una reparación de este tipo se juzga por lo que se hizo con el acero, no por el acabado final.



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Revisamos los cantos de forjado y te explicamos cómo se repara la armadura.
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- Presupuesto por partidas
Cómo se repara un canto atacado por cloruros
Es la reparación en la que más se ahorra mal: tapar lo que se ve cuesta la décima parte y garantiza volver dentro de dos o tres años.

1. Acotar, percutir y sanear lo que puede caer
Antes que nada, seguridad: se acota la vertical, se protege el paso y se percute toda la superficie para retirar el hormigón hueco.
Este paso se ejecuta por descuelgue vertical en cuestión de días, sin esperar al andamio ni a la junta de propietarios. La responsabilidad por daños a terceros es de la propiedad, y un canto hueco no avisa antes de caer.
2. Picar hasta acero sano y descontaminar
El saneado no termina donde acaba el hormigón suelto, sino donde el acero deja de estar atacado, incluso por detrás de la armadura para poder envolverla después.
Con cloruros no basta con cepillar: hay que retirar el hormigón contaminado, porque la sal que queda dentro sigue alimentando el proceso aunque la superficie se vea reparada. Es la diferencia entre una reparación de diez años y un parche de dos.
3. Pasivar, reconstruir y proteger
Sobre el acero limpio se aplica imprimación pasivante y se reconstruye la sección con mortero de reparación de retracción compensada, recuperando el recubrimiento que el edificio nunca tuvo.
Después, protección superficial del paramento frente a la penetración de nuevos cloruros. El mecanismo completo está explicado en salitre, cloruros y corrosión de armaduras.
4. Barandillas y anclajes
Cada anclaje se descubre, se sanea el hormigón del entorno y se sustituye la fijación por otra adecuada al ambiente marino, sellando el paso para que el agua no vuelva a entrar por ahí.
Es un trabajo lento y poco vistoso que evita que el antepecho recién reparado se vuelva a fisurar por el mismo punto.
Reparar es solo la mitad: en la costa hay que mantener
Al terminar se comprueba que no queden zonas huecas al percutir, que las secciones reconstruidas tengan el recubrimiento previsto y que la protección superficial cubra todo el paramento expuesto, incluidos los cantos y los frentes de balcón, que son los primeros en volver a sufrir.
En primera línea, la obra no cierra el asunto: lo reinicia con otro reloj. Con revisión anual, lavado del paramento para retirar la sal depositada y comprobación de sellados y anclajes, el edificio puede pasar muchos años sin otra intervención estructural. Sin mantenimiento, el mismo proceso vuelve a arrancar desde el punto más débil.
La obra completa se ejecutó fuera de temporada, como casi todo lo que hacemos en la costa de Calvià, con el saneado de urgencia adelantado por acceso vertical. Es una de las intervenciones más frecuentes dentro de los trabajos de fachada y cubierta en Mallorca que hacemos en la franja costera.

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