Cubierta plana con filtraciones en Sa Cabaneta
Una cubierta plana con filtraciones en dos viviendas del último piso, con manchas tras cada temporal. El origen estaba veinte metros más arriba: lámina agotada, sumidero obstruido y peto sin remate.
- Localización del punto de entrada antes de presupuestar
- Encuentros y petos resueltos, no solo el paño
- Cubierta transitable devuelta al uso de la comunidad

Datos de la intervención
Los datos que condicionan una obra de cubierta en un bloque de los años noventa del área metropolitana.
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Tipo de edificio | Bloque de viviendas de cuatro alturas con cubierta plana transitable |
| Época de construcción | Años noventa, impermeabilización original bajo pavimento |
| Estado de partida | Lámina cuarteada, sumidero obstruido, peto sin babero suficiente |
| Alcance | Paño completo de cubierta, encuentros con petos, sumideros y salidas |
| Sistema aplicado | Retirada del pavimento, nueva impermeabilización y solado con juntas |
| Medios de acceso | Montacargas exterior para acopio y retirada de escombro |
Ficha de intervención tipo: sin fecha, superficie ni datos de la comunidad. Los plazos y el alcance reales dependen del estado del soporte, que solo se conoce al levantar el pavimento.

La comunidad llevaba dos inviernos con manchas en el techo de dos viviendas de la última planta y había reparado dos veces por su cuenta: primero un sellado de la fisura visible en el paño, después una capa de pintura impermeabilizante sobre el pavimento. Las dos reparaciones aguantaron un otoño.
En cubierta plana, el punto donde aparece la mancha por dentro casi nunca está bajo el punto de entrada: el agua atraviesa la impermeabilización, corre por encima del forjado buscando la pendiente y sale por la primera junta que encuentra.
Por eso las reparaciones puntuales fallan tanto aquí, y por eso lo primero fue localizar el origen, no tapar la señal.
Aparecieron tres a la vez. La lámina original estaba cuarteada y quebradiza por radiación acumulada, había superado con holgura su vida útil. El único sumidero del faldón estaba obstruido, así que el agua se embalsaba en cada tormenta.
Y el babero de encuentro con el peto no subía lo suficiente por el paramento vertical, con lo que el agua entraba por detrás en cuanto había lámina de agua acumulada.
Antes, durante y después
En cubierta, el momento decisivo no es el acabado: es el encuentro con el peto y el sumidero.



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Cómo se rehace una cubierta plana para que no vuelva a fallar
La mayoría de las filtraciones de cubierta no vienen del paño, sino de los puntos singulares. Ahí es donde se juega la obra.

1. Levantar y ver qué hay debajo
Con la impermeabilización bajo pavimento no hay diagnóstico posible sin levantar. Al retirar el solado aparecieron zonas con la formación de pendientes saturada de agua, que hubo que sanear y secar antes de poner nada encima. Impermeabilizar sobre un soporte húmedo es garantía de ampollas al primer sol fuerte.
2. Corregir las pendientes y los desagües
Un sumidero para todo un faldón es insuficiente en cuanto se obstruye, así que se revisaron los puntos de evacuación, se instalaron cazoletas nuevas con rebosadero y se corrigieron las pendientes hacia ellos.
Una cubierta que evacua bien reduce muchísimo el riesgo aunque la lámina envejezca: el agua no tiene tiempo de encontrar el camino.
3. Resolver el encuentro con el peto
Es el detalle que falla en más de la mitad de las cubiertas que revisamos. La impermeabilización tiene que subir por el paramento vertical bastante por encima del nivel del agua acumulada, quedar mecánicamente fijada en su borde superior y protegerse con un remate que impida que el agua entre por detrás.
Si el babero se queda corto, la lámina del paño puede estar perfecta y el edificio seguirá calando.
4. Nueva impermeabilización y pavimento transitable
Se colocó la nueva membrana con solapes controlados y refuerzos en todos los puntos singulares, y sobre ella el pavimento con juntas que permiten el movimiento térmico.
La cubierta vuelve a ser transitable y la comunidad recupera el uso del espacio. El criterio completo está en impermeabilización de cubiertas y terrazas.
Lo que se comprueba antes de dar la obra por buena
Una cubierta terminada se prueba, no se firma. Se comprueba que el agua evacua a los sumideros sin embalsarse, que los solapes y los refuerzos están bien ejecutados y que los encuentros con petos, salidas y bajantes están rematados.
La prueba definitiva la da el primer temporal serio, y por eso conviene terminar estas obras antes del otoño.
El mantenimiento posterior es de portería: limpiar los sumideros dos veces al año, sobre todo antes de las lluvias, y revisar visualmente los encuentros. Es la tarea más barata del edificio y la que más filtraciones evita.
Las manchas de las viviendas se repararon después, ya con el origen cortado y el forjado seco: pintar antes de que el soporte pierda humedad es la forma más segura de repetir el trabajo.
Cuando la mancha aparece en la fachada y no en el techo, el análisis es el mismo y lo detallamos en humedades y filtraciones en fachadas. Estas obras son el día a día de la rehabilitación de edificios en la isla.

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