Rehabilitación integral de fachada en Pere Garau
Una rehabilitación integral de fachada en un bloque de viviendas de los sesenta con tres problemas encadenados: revoco sin adherencia, armaduras marcándose en los cantos y un patio de luces sin tocar desde la obra original.
- Diagnóstico con catas antes de presupuestar
- Obra por fases, con el edificio habitado
- Patio y fachada resueltos en la misma actuación

Datos de la intervención
Los parámetros que condicionan cualquier obra de este tipo en un edificio entre medianeras de la ciudad.
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Tipo de edificio | Bloque de viviendas entre medianeras, seis alturas |
| Época de construcción | Años sesenta, estructura de hormigón y cerramiento de fábrica |
| Estado de partida | Revoco hueco en amplias zonas, fisuras en cantos, patio con humedad permanente |
| Alcance | Fachada principal, medianera vista y patio de luces |
| Sistema aplicado | Saneado, pasivado de armaduras, reconstrucción con mortero de reparación y acabado siloxánico |
| Medios de acceso | Andamio en fachada principal y descuelgue vertical en el patio |
Sin fecha, superficie ni nombre de comunidad: la ficha describe el tipo de intervención, no una obra identificable. Cuando la propiedad autorice publicar la suya, estos datos se sustituyen por los reales.

El aviso llegó por lo de siempre: un trozo de revoco cayó al patio y la comunidad quiso saber si había peligro. En la inspección apareció el cuadro completo.
El revoco sonaba hueco en buena parte de la fachada principal, señal de que había perdido adherencia con el soporte y de que el desprendimiento no iba a ser el último.
En los cantos de forjado se veían fisuras finas paralelas al borde, con algún punto de óxido aflorando: el clásico inicio de corrosión por recubrimiento escaso.
El patio de luces estaba peor que la fachada, como pasa casi siempre. Sin sol directo, con bajantes antiguas que habían goteado durante años y sin ninguna intervención desde la construcción, el paramento tenía humedad permanente en las plantas bajas y el revestimiento se deshacía al tacto.
La comunidad tenía dos presupuestos previos y los dos proponían picar lo dañado y pintar. Ninguno mencionaba las armaduras.
Ese es exactamente el punto en el que una obra de fachada se convierte en dos obras: se pinta encima de un acero que sigue oxidándose y en tres o cuatro años vuelve a saltar el mismo canto.
Antes, durante y después
Los tres momentos que documentamos en toda obra: estado de partida, proceso con el soporte abierto y acabado final.



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Cómo se resuelve una fachada así, por orden
El orden importa tanto como el producto: cada fase deja el soporte en condiciones para la siguiente y ninguna tapa un problema sin resolver.

1. Catas y percusión de toda la superficie
Antes de tocar nada se golpea la fachada con maceta de goma para localizar todas las zonas huecas, no solo las que ya se han caído.
Es un trabajo lento que evita la sorpresa más cara de este tipo de obra: descubrir a mitad de ejecución que hay que picar el triple de superficie prevista. Con el mapa de zonas huecas y dos o tres catas en los cantos se cierra el alcance real y el presupuesto deja de moverse.
2. Saneado y tratamiento de las armaduras
En los cantos con óxido se pica hasta encontrar acero sano por detrás, se cepilla la armadura hasta grado de limpieza adecuado y se aplica un imprimador pasivante. Después se reconstruye la sección con mortero de reparación estructural, respetando el recubrimiento que le faltaba al original.
Si se salta este paso, todo lo que venga después es decorativo: es la diferencia entre reparar y maquillar, y lo explicamos en detalle en desprendimientos de revestimiento y cantos de forjado.
3. Regularización, sellados y acabado
Con el soporte firme se reponen los revocos, se sellan las juntas de carpintería, se resuelven los alféizares sin goterón y se aplica el acabado.
Aquí se eligió un esquema siloxánico: deja evaporar el vapor de agua del interior del muro y frena el agua líquida de la lluvia, que es justo lo que necesita una fábrica que ha estado húmeda. Una pintura plástica habría sellado el poro y devuelto el problema por otro lado.
4. El patio, con acceso por cuerda
Montar andamio en un patio de luces estrecho es caro, invade el espacio durante semanas y complica el paso.
Se resolvió por descuelgue desde la cubierta, tratando el paramento por franjas y reparando las bajantes que estaban provocando la humedad. La comunidad conservó el uso del patio durante toda la obra.
Qué se comprueba al terminar y qué toca vigilar después
Al cerrar una obra así se verifican cuatro cosas: que no queden zonas huecas al percutir, que los cantos reconstruidos hayan recuperado sección y recubrimiento, que todos los encuentros de carpintería estén sellados y que el acabado se haya aplicado sobre soporte seco y medido.
Lo último es lo que más se salta la obra con prisa, y es la causa número uno de que una fachada nueva se ampolle en un año.
El mantenimiento posterior es simple: revisión visual anual desde el patio y la calle, limpieza de sumideros y comprobación de los sellados cada pocos años. Con eso, la siguiente intervención de calado se retrasa una década o más.
Este tipo de obra concentra buena parte del trabajo que hacemos en el parque construido de la capital, y es la que mejor demuestra por qué el diagnóstico se cobra en horas y se ahorra en partidas. Forma parte del enfoque de rehabilitación de la envolvente en Mallorca que aplicamos en toda la isla.

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